jueves, 19 de junio de 2008

Crónica de fin de semana largo

Por razones que no vienen al caso y de cuyo resultado estoy empezando a dudar, este último tiempo me estuve yendo de La Plata con variadas excusas. La última fue conocer a Juanita, la hija de Pao (amiga que hace siglos no veo), quienes iban a estar en Bragado hasta el sábado.
Así fue que el jueves empecé a idear mi plan:
- Encontrarme con unos amigos motorizados en capital el viernes a la tarde y de ahí salir para mi ciudad.
-El sábado a la mañana tomar un micro hasta Bragado, conocer a Juanita y ponerme al día con Pao.
- Volver a La Plata esa misma tarde. Feliz y con olor a bebé.
Pero como sucede siempre (el universo ofrece resistencia, se niega a ser domado, se burla de nosotros, todo lo que se planea en detalle nunca funciona o termina siendo aburridísimo) mi plan sufrió modificaciones ese mismo jueves. Vía mensaje de texto Capocha me dice que sale desde La Plata el viernes a la tarde. Notición que me ahorraba el viaje a capital.
Con las respectivas modificaciones en mi plan y habiendo arreglado los reemplazos en el laburo, el viernes llené la mochila y esperé como quien está deseoso de un viaje. Capocha llegó con puntualidad kantiana, acompañado por Márie (hermana de éste y dueña del auto) que en el transcurso del viaje y mientras Capocha dormía en el asiento de atrás me contaba que solo llevaba unos días como dueña. Entre otras cosas me dijo también que el auto necesitaba alineación y balanceo y que se llamaba “Tormenta”. Tormenta es una especie de versión automotriz de la última flecha disparada por Robin Hood pero con muy buenos frenos, como dejó demostrado en la autopista La Plata-Buenos Aires.
Un viaje sin música no es un viaje, este era un viaje, entonces había música. Márie había puesto un compilado (caprichoso, como suelen ser todos los compilados) que entre otras cosas tenía el más reciente corte de difusión de Coldplay, algo de electro pop europeo y al sorprendente Chapo. Márie entre risas me contó que Chapo tuvo la suerte de estar en la banda de sonido de Babel, película con la que lloró en el cine con una amiga que también lloró pero por una historia diferente. A mitad de camino Capocha tomó el volante y Márie el mate. Para mi suerte, el resto del viaje Television fue la banda de sonido.
Llegamos de noche y no pensaba salir (al otro día tenia que levantarme temprano para ir a Bragado), pero después de dos mensajes de texto y de decirme a mi mismo “saludo, tomo algo y me vuelvo a dormir” fui al bar donde estaban todos mis amigos y todos mis enemigos (las ciudades chicas son así). Entre mis amigos estaba Juda. Juda es mi amigo desde la infancia, fuimos juntos al jardín, la primaria y la secundaria. Y después de escuchar mi plan se ofreció a ir conmigo en su auto. El plan seguía cambiando, pero no mucho:
- El sábado ir con Juda a Bragado, conocer a Juanita y ponerme al día con Pao.
- Volver a La Plata esa misma tarde. Feliz y con olor a bebé.
Obviamente lo de “saludo, tomo algo y me vuelvo a dormir” dejó de funcionar al segundo fernet.
El sábado el despertador sonó a las 12 del mediodía. Lo primero que hice fue mandarle un mensaje a Juda que no respondió. Eso me preocupo un poco porque el último micro a Bragado salía 12:35 y Pao se iba de Bragado a las 16:30. A las 15:00 le mando el tercer y último mensaje a Juda: “Pao se va a las 16:30, tratemos de estar antes”
La respuesta de Juda llego 17:30: “Recién me levanto, no puedo parar de vomitar”. Para esto el destino estaba bailando un malambo sobre lo que quedaba de mi plan y en las noticias decían que De Angelis estaba por ser liberado y que los micros de larga distancia entraban en paro.
Mientras veo por tv cómo se autoconvoca la gente en las rutas, llamo a Pao para pedirle disculpas y me dice que no pudo irse, que se queda hasta el lunes. Le digo que por ahí voy con Juda el domingo a la tarde pero que no le aseguro nada. Ya había desistido de toda manipulación del futuro.
De haber funcionado mi primer y perfecto plan, estaría varado en Bragado.
No sé muy bien por qué, el desabastecimiento en la ciudad afectaba, no sólo combustibles, si no también cigarrillos y tarjetas telefónicas. Con mis últimos centavos de crédito pedí una Movistar $20 a La Plata y arreglé los reemplazos para el domingo y lunes en el laburo.
Esa noche había reunión en la casa de Tato, asado, mesa larga, muchos amigos, segundas marcas de cigarrillos, acaloradas discusiones sobre el campo (aunque todos estuviesen de acuerdo), nuevas anécdotas, show en vivo del payaso del grupo, guitarra y fernet. Más tarde? el mismo bar que el viernes pero atestado de gente y viejas amigas que me preguntaban el por qué de mi recurrente vuelta a la ciudad. Más tarde? otro bar pero con mayoría de adolescentes pensando en su viaje a bariló bariló y Anita riéndose de mi edad. Más tarde? cuatro personas en un auto de las cuales una era yo y otra Cebolla rumbo a una disco de la que salía gente golpeada y a la que no nos animamos a entrar. Más tarde? solo dos posibilidades.
El domingo a la noche… mismo bar, menos gente, amigos que todavía no había visto y terceras marcas de cigarrillos. Más tarde? otra disco de la que también salía gente golpeada pero a la que sí nos animamos a entrar. Más tarde? fallido intento de after hour en casa de Tato. Más tarde? altillo de la casa de Cebolla, muchas risas, poca agua, larga charla de dudoso contenido y novedosos descubrimientos. Más tarde? solo una posibilidad.
Después de una hora de sueño profundo suena el despertador seguido por un mensaje de Capocha diciendo que me pasa a buscar en 5.
Así fue que en 5 estábamos sobre la ruta montando a Tormenta y escuchando Coldplay y Chapo. Otra vez saltaron las risas al escuchar a Chapo y no sé si fue el cansancio o mi cabeza que ya pensaba en La Plata, pero me detuve a escuchar la letra y sentí ganas de subir el video en el blog.
El Señor obra de maneras misteriosas.

No hay comentarios.: