Un niño, en esa paradójica libertad que regalan los cerros helados y blancos de nieve, levanta del suelo una roca. La despega de su mano frente a sus ojos y la vuelve a atrapar, jugando, reconociéndola. Decidido, con movimiento ágil y todas sus fuerzas, la arroja lejos. La siguen sus ojos, y sabe que sí. La roca como bajo atracción transita una ruta casi visible hacia ahí donde emerge la montaña entre la nieve, hasta alcanzarla finalmente. Y entonces sucede; mágicas chispas, sonidos que siente el valle mientras duran, y nuevas rocas, un poquito más cerca en su viaje a polvo.
martes, 21 de febrero de 2017
Viaje a polvo
subido por Danilo a la hora 10:15 p.m.
Etiquetas: Dudosa realidad, Sólo para locos
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